Jeremy S. cometió un asesinato hace dos días en Alabama y, como es habitual en casos como el suyo, decidió regresar a la escena del crimen “para ver cómo iba todo y tal”. Cuando llegó a Eastchase Loop -lugar en el que mató a una anciana con el clásico estratagema del nieto bomba- halló una franquicia de Starbucks. “Juro que hace apenas unas horas, cuando acabé con lo mío, había abuela hasta en las copas de los árboles. Ahora está todo limpio y han puesto una terraza. Son implacables”