Lo más impresentable es la falacia en la que sustentan su reivindicación. Son los nuevos luditas. Plantear que el futuro de la música está ligado al de la industria discográfica con su rancio modelo de negocio es una mentira, pero de las gordas. ¡Bellacos! Todo lo contrario. Nunca antes tantos músicos tuvieron la posibilidad de llegar a tanta gente. En igualdad de condiciones, sin más armas que la calidad de su trabajo.
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