El gobierno nipón violó una serie de derechos humanos internacionalmente garantizados al detener, en junio de 2008, a dos activistas de Greenpeace que evidenciaron la corrupción del programa de caza de ballenas de ese país, concluyó el Grupo de trabajo sobre la Detención Arbitraria del Consejo de Derechos Humanos (CDH) de la Organización de las Naciones Unidas.
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