Las cortes medievales no estaban exentas de tareas administrativas y de un buen número de ocupaciones al servicio del rey y sus allegados. Juristas, escribanos, cronistas y tesoreros se ocupaban de que la maquinaria funcionara y el reino no sucumbiera. Pero también había médicos, trovadores, pintores, barberos, cereros o mensajeros, por citar algunos de una lista interminable.