Puede quebrar un país? ¿Y España? Esta es la pregunta que ahora ronda la mente de la mayoría de ciudadanos ante la avalancha de noticias negativas sobre la economía española. La respuesta a la primera pregunta es un rotundo sí. Ya ha sucedido anteriormente -sólo hay que acudir al ejemplo argentino- y puede volver a suceder. La segunda cuestión es más complicada