Imaginemos que Dante es periodista y que su jefe de redacción, Virgilio, le pide ir al infierno a ver qué diablos pasa, porque como él está revisando las últimas noticias del imperio anda ocupadísimo en ver si no hay mano negra. Se encontraría con innumerables sitios dedicados a cobrar por los favores de la profesión, vaya como las prostitutas;
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La diferencia entre ambos es que una prostituta cobra mucho más por su servicios sexuales que un periodista por hacer "mamadas" al poder, a los políticos o al Gobierno de turno. Y lo dicen los mismo periodistas que "hacen una mamada" cuando por menos de 10 euros escriben un artículo donde echan flores o alaban descaradamente la labor de los políticos o sus jefes.