En todo el mundo, cien mil personas mueren cada año por culpa del amianto y más de cien millones de personas siguen respirándolo a diario, lo que asegura un impredecible pero en cualquier caso alto número de muertes durante este siglo. Ahora el uso del amianto es ilegal en la mayoría de los países ricos, incluida España, pero no en naciones como la China, India o Rusia.